Hay muchas personas a las que me gustaría dar las gracias porque un sueño se ha hecho realidad, como dice una amiga ya sólo me falta tener un hijo para haber alcanzado las tres típicas metas. Antes de nada quiero empezar agradeciendo a mis padres toda la paciencia que han tenido conmigo, ellos han sabido aguantar el chaparrón cuando los echaba a voces de mi cuarto porque estaba en racha, han escuchado pacientes mis versiones de los textos y me han animado siempre a continuar escribiendo fomentando mi pasión por la lectura. También quiero dar las gracias a mi hermano Javier porque nunca se ha negado a ayudarme con mis ediciones caseras de los libros, nuestras ediciones monociclo con portadas de una tarde divertida delante del ordenador.
No puedo olvidarme de agradecer también a mi abuelo todos los cuentos que escribió para nosotros cuando éramos niños y todos los libros que compró para que yo los cogiera de la estantería de debajo de la escalera y los devorara totalmente absorta.
A lo largo de mis años de instituto hubo personas que me marcaron de manera irremediable, primero fue aquel profesor de lengua y literatura, Don Lucas, que me proponía escribir utilizando infinidad de nuevas palabras, que leía todos los poemas horribles que escribía y que me animaba para que presentásemos relatos a todos los concursos de los que llegaban bases al instituto. Después Tere me embaucó con su manera de recitar poesía, me retó a desear que mis textos sonaran en su voz siempre dulce. Y no puedo olvidar a Don Enrique y su “señorita Patricia, déjese de tonterías, usted no tiene que estudiar una carrera, tiene que sentarse delante de un escritorio y no parar de escribir”. Todos mis profesores me animaron muchísimo durante aquellos años.
Durante los años de universidad, mi profesor Eugenio Maqueda me enseñó los caminos más fiables para que el trabajo no se quedase en una idea, me descubrió la verdad de la frase: “la inspiración tiene que pillarte trabajando”. Sus ánimos y los trucos de escritor que compartió con nosotros hacen que esta novela es lo que es. Millones de gracias.
Tengo que agradecerles a mi prima Marina, a Eu (mi Peter Pan), a Rocío y a todos los niños del campamento de verano que sembrasen en mí los deseos de escribir una historia que los hiciese disfrutar de verdad. También tengo que dar millones de besos a Antonio por ser siempre el primer filtro de todo lo que escribo, por compartir mi amor por las palabras y emocionarse con mis historias. No me olvido de Nacho (canalla) que se tiene que comer con patatas todas mis pataletas cada vez que pienso en tirar la toalla y que nunca ha perdido la fe en que esto funcionaría.
Hay una persona sin la cual este libro no estaría publicado y es mi amiga Choni que se empeñó, casi hasta llegar a tirarme algo a la cabeza, en que mandase el manuscrito al Certamen Andalucía Joven de Narrativa del IAJ. Doy las gracias también al jurado del certamen que, tras mucho deliberar, decidió darme una oportunidad y a Teresa por llamar emocionada para darme la noticia. Especialmente doy las gracias a Javier Fernández, director de la Editorial Berenice, por pelear por mi novela con uñas y dientes, y a mi editora Ana Belén Ramos por darme infinidad de buenos consejos con respecto a la historia. No puedo olvidarme de Luis y Mario, sus lecturas han enriquecido muchísimo esta novela, pero tampoco de Marisa que ha estado todo este tiempo aguantando mis innumerables e-mails.
Para terminar con plato fuerte, quiero dar las gracias a Marta Mesa por sus magníficos diseños para la portada de la novela y para la página Web, todavía gritamos como locas cuando hablamos por teléfono de todo esto, llevábamos años deseando trabajar juntas. Quiero agradecer también a Rubén todo su trabajo y su ilusión con la página Web. A Manolo quiero agradecerle primero que haya tenido la paciencia de lidiar con nosotros con lo pesados que nos ponemos cuando estamos emocionados con algo, pero también quiero agradecerle todas las veces que me ha escuchado con atención cuando le hablaba de mis proyectos, el orgullo que demuestra siempre que algo me sale bien, el que sea el lector al que siempre ansío conquistar, mi lector modelo.
Y gracias a ti por la paciencia que has demostrado si has leído todo esto.
Patricia